EL PLAN MAESTRO:
La segunda guerra
mundial fue una oportunidad perfecta para la exportación masiva de la cultura
estadounidense, tanto en Asia como en Europa. Además supuso un gran desplazamiento
de mentes brillantes de todas partes del mundo a este país.
Una vez expandida la
influencia de Estados Unidos de Norte América por el mundo, todo fue más
sencillo, el sueño de Alejandro Magno o, la globalización romana, por fin se
iba a cumplir.
A partir de este
momento las escuelas de pensadores se fueron asentando en este país poco a
poco, hasta formar lo que se vino a llamar como la escuela de Chicago –en la
Universidad de Chicago-, desde donde salen los primeros laboratorios de ideas,
o think tank.
En la escuela de
Chicago y a cargo de formar a los Chicago
Boys, se dan cita dos pensadores de gran calado, uno de ellos es el famoso:
Milton Friedman, y el otro su “hermano mayor” y desconocido para el público
profano: Leo Strauss.
En esta escuela, se
enseñan básicamente dos cosas: la economía debe ser libre y desregulada; y que
no todos los seres humanos somos iguales, pues existen castas: la casta del
pueblo -a quien explotar-, la casta política o gentil –la herramienta para
explotar-, y la casta de sabios –los que van a explotar, y quienes deben
dirigir al ganado-.
Así, estos pensadores
se adentran en las tripas de la economía y del mundo empresarial, creando una
corriente llamada neoliberalismo, o neoconservadurismo – más por sus tesis
filosóficas, que por las económicas-. Y muchos los empiezan a llamar neocon. El caso es que su influencia se
extiende a través del mundo, llegando a su máximo esplendor al “resolver” la
crisis norteamericana y europea de los años 80, apoyándose en los gentiles:
Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Esto sin mencionar su gran laboratorio:
Chile, el cual después de aplicar las tesis quedó casi totalmente desmantelado
como país; eso sí: es la economía más saneada de América, y una de las más saneadas
del mundo, su deuda externa no supera el 6 % del PIB.
Realmente para aquella
época, Leo Strauss ya había muerto y Milton Friedman se llevó casi toda la
gloria, sin embargo la contribución de uno hubiera quedado corta sin la
contribución del otro.
Pero retomando nuestro
hilo, los laboratorios de pensamiento se fueron haciendo famosos, al punto de
que las grandes empresas los consultaban para decisiones a largo plazo, para
futuras expansiones, etc. Y los gobiernos también empezaron a consultar a estos
grupos, de tal forma que la política y la economía mundial estaban gobernadas
por esta casta de sabios.
Poco a poco estos
sabios fueron dando directrices. Una de ellas fue por ejemplo que estados
unidos debía aumentar su influencia en Oriente Medio, para contrarrestar el
poder soviético en la zona. Las decisiones geoestratégicas se iban tomando poco
a poco, siguiendo los pasos certeros de un plan maestro.
Para que la economía
funcione debe haber períodos de crisis para volver a levantar todo. Así,
durante y después de las guerras se genera mucho empleo, en la fabricación de
armas, y después en las reconstrucciones, hasta que poco a poco el modelo se
vuelve a agotar.
El plan maestro
consiste en generar los problemas de una gran guerra, pero a nivel económico, y
de paso hacer retroceder los derechos ganados por los trabajadores, al tiempo
que se extiende la influencia occidental en el mundo, disminuyendo los costes y
por ende aumentando la plusvalía de las grandes empresas.
Esta situación se apoya
en la cultura del miedo constante, y si las revueltas sociales pueden ser
contenidas, su duración en el tiempo podría ser cuasi eterna.
Por otro lado, algunos
pasos previos que se tuvieron que dar para que esta situación no suponga
peligro para los gentiles, y menos aún para los sabios, fueron las
desarticulaciones de muchas organizaciones de base, o incluso hacer que no
tengan sentido. Un claro ejemplo son los sindicatos españoles, que no se han
sabido adaptar a las nuevas circunstancias, y esto mismo ocurre al otro lado
del Atlántico, en toda América.
El momento para ellos
ha llegado. Se han pasado casi 40 años disminuyendo los niveles educativos
públicos de todo el mundo para crear una casta obrera más dócil, temerosa e
insegura de sus conocimientos. Han reescrito los paradigmas de lo que es bueno
y lo que es malo. Han premiado no salir del redil y castigado el libre
pensamiento. Casi 50 años expandiendo el american
way of life por todo el mundo para “occidentalizar” y lograr una
globalización tal que todos seamos más fáciles de controlar. Generando así un
caldo de cultivo propicio para la explotación a gran escala.
LA CHISPA…:
Sin embargo, y a pesar
de creer tener todo controlado… hay una pequeña chispa que ha surgido hace ya
algunos años. Una chispa que ahora habita en cada uno de los corazones de los
hombres y mujeres libres. Es la chispa que nos ha hecho ver que no necesitamos
a los gentiles, que nosotros mismos podemos ser sabios algún día, y que las
cosas las solucionan las personas de a pie, no los políticos o los grandes
empresarios.
El proceso es muy
probable que no se cierre hasta dentro de unos 30 años, pero si hay algo
seguro, es que se cerrará, como ha ocurrido con todos los procesos sociales a
lo largo de la historia de la humanidad.
Por ejemplo: las
Constituciones de Anderson datan de 1723, y el proceso se cerró cuando se
produjo la independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa, 1783 y
1789, medio siglo largo después. Finalmente el cierre real del proceso tiene su
inicio con las independencias de otros estados americanos, desde 1816 hasta
1825, aproximadamente, o sea un siglo después.
De la misma forma
ocurre con la publicación del manifiesto comunista, 1848, hasta la Revolución
Rusa, 1917. Casi 70 años.
Los procesos humanos
son largos, y aunque veamos pequeñas luces en el camino, sólo es un adelanto
hasta que la luz real se ve al final del túnel.