viernes, 20 de julio de 2012

UNA CHISPA… DENTRO DEL PLAN MAESTRO: Somos la generación de la chispa.


EL PLAN MAESTRO:

La segunda guerra mundial fue una oportunidad perfecta para la exportación masiva de la cultura estadounidense, tanto en Asia como en Europa. Además supuso un gran desplazamiento de mentes brillantes de todas partes del mundo a este país.

Una vez expandida la influencia de Estados Unidos de Norte América por el mundo, todo fue más sencillo, el sueño de Alejandro Magno o, la globalización romana, por fin se iba a cumplir.
A partir de este momento las escuelas de pensadores se fueron asentando en este país poco a poco, hasta formar lo que se vino a llamar como la escuela de Chicago –en la Universidad de Chicago-, desde donde salen los primeros laboratorios de ideas, o think tank.

En la escuela de Chicago y a cargo de formar a los Chicago Boys, se dan cita dos pensadores de gran calado, uno de ellos es el famoso: Milton Friedman, y el otro su “hermano mayor” y desconocido para el público profano: Leo Strauss.

En esta escuela, se enseñan básicamente dos cosas: la economía debe ser libre y desregulada; y que no todos los seres humanos somos iguales, pues existen castas: la casta del pueblo -a quien explotar-, la casta política o gentil –la herramienta para explotar-, y la casta de sabios –los que van a explotar, y quienes deben dirigir al ganado-.

Así, estos pensadores se adentran en las tripas de la economía y del mundo empresarial, creando una corriente llamada neoliberalismo, o neoconservadurismo – más por sus tesis filosóficas, que por las económicas-. Y muchos los empiezan a llamar neocon. El caso es que su influencia se extiende a través del mundo, llegando a su máximo esplendor al “resolver” la crisis norteamericana y europea de los años 80, apoyándose en los gentiles: Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Esto sin mencionar su gran laboratorio: Chile, el cual después de aplicar las tesis quedó casi totalmente desmantelado como país; eso sí: es la economía más saneada de América, y una de las más saneadas del mundo, su deuda externa no supera el 6 % del PIB.

Realmente para aquella época, Leo Strauss ya había muerto y Milton Friedman se llevó casi toda la gloria, sin embargo la contribución de uno hubiera quedado corta sin la contribución del otro.

Pero retomando nuestro hilo, los laboratorios de pensamiento se fueron haciendo famosos, al punto de que las grandes empresas los consultaban para decisiones a largo plazo, para futuras expansiones, etc. Y los gobiernos también empezaron a consultar a estos grupos, de tal forma que la política y la economía mundial estaban gobernadas por esta casta de sabios.

Poco a poco estos sabios fueron dando directrices. Una de ellas fue por ejemplo que estados unidos debía aumentar su influencia en Oriente Medio, para contrarrestar el poder soviético en la zona. Las decisiones geoestratégicas se iban tomando poco a poco, siguiendo los pasos certeros de un plan maestro.

Para que la economía funcione debe haber períodos de crisis para volver a levantar todo. Así, durante y después de las guerras se genera mucho empleo, en la fabricación de armas, y después en las reconstrucciones, hasta que poco a poco el modelo se vuelve a agotar.

El plan maestro consiste en generar los problemas de una gran guerra, pero a nivel económico, y de paso hacer retroceder los derechos ganados por los trabajadores, al tiempo que se extiende la influencia occidental en el mundo, disminuyendo los costes y por ende aumentando la plusvalía de las grandes empresas.

Esta situación se apoya en la cultura del miedo constante, y si las revueltas sociales pueden ser contenidas, su duración en el tiempo podría ser cuasi eterna.

Por otro lado, algunos pasos previos que se tuvieron que dar para que esta situación no suponga peligro para los gentiles, y menos aún para los sabios, fueron las desarticulaciones de muchas organizaciones de base, o incluso hacer que no tengan sentido. Un claro ejemplo son los sindicatos españoles, que no se han sabido adaptar a las nuevas circunstancias, y esto mismo ocurre al otro lado del Atlántico, en toda América.

El momento para ellos ha llegado. Se han pasado casi 40 años disminuyendo los niveles educativos públicos de todo el mundo para crear una casta obrera más dócil, temerosa e insegura de sus conocimientos. Han reescrito los paradigmas de lo que es bueno y lo que es malo. Han premiado no salir del redil y castigado el libre pensamiento. Casi 50 años expandiendo el american way of life por todo el mundo para “occidentalizar” y lograr una globalización tal que todos seamos más fáciles de controlar. Generando así un caldo de cultivo propicio para la explotación a gran escala.


LA CHISPA…:

Sin embargo, y a pesar de creer tener todo controlado… hay una pequeña chispa que ha surgido hace ya algunos años. Una chispa que ahora habita en cada uno de los corazones de los hombres y mujeres libres. Es la chispa que nos ha hecho ver que no necesitamos a los gentiles, que nosotros mismos podemos ser sabios algún día, y que las cosas las solucionan las personas de a pie, no los políticos o los grandes empresarios.

El proceso es muy probable que no se cierre hasta dentro de unos 30 años, pero si hay algo seguro, es que se cerrará, como ha ocurrido con todos los procesos sociales a lo largo de la historia de la humanidad.

Por ejemplo: las Constituciones de Anderson datan de 1723, y el proceso se cerró cuando se produjo la independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa, 1783 y 1789, medio siglo largo después. Finalmente el cierre real del proceso tiene su inicio con las independencias de otros estados americanos, desde 1816 hasta 1825, aproximadamente, o sea un siglo después.

De la misma forma ocurre con la publicación del manifiesto comunista, 1848, hasta la Revolución Rusa, 1917. Casi 70 años.

Los procesos humanos son largos, y aunque veamos pequeñas luces en el camino, sólo es un adelanto hasta que la luz real se ve al final del túnel.

Ciertamente no somos una generación perdida, somos la generación de la chispa, somos aquellos que la historia mirará en un futuro para resolver sus enigmas, nosotros y las próximas generaciones somos la llave y el catalizador del cambio. Un cambio que tal vez es muy pronto para pronosticar.

jueves, 12 de julio de 2012

CRÓNICA DE UN LUGAR



La literatura, mis deseos de libertad y –en gran parte- la vida misma han condicionado cada una de mis decisiones y han motivado mis movimientos. Tal vez cuestiones muy parecidas también condicionaron los vientos de mis padres y abuelos. Es posible que ahí radique todo, somos nosotros mismos más la suma de nuestros antepasados.

Yo nací en Perú, y no tengo ni idea de qué planetas se conjugaban en ese momento para que mi alma -sin duda un poco más vieja- entrara en aquel cuerpo un quince de diciembre de hace ya unos treinta y cuatro años. El asunto es que así fue y alguna razón –que yo también desconozco- habría para ello.

He vivido en tres países diferentes, he pasado por alrededor de quince mudanzas, por unos siete colegios y unas cinco ciudades, siendo la última de estas Madrid. Sé que tampoco es demasiado, pero lo cierto es que sin duda no es poco.

El caso es que en Madrid encontré mi lugar en el mundo, un sitio que durante mi niñez y mi adolescencia sin duda se ausentó, pues hasta no vivir en Madrid jamás sentí un sentimiento de pertenencia a un lugar; y no es que mi vida hasta entonces hubiera sido sedentaria. Sin embargo fue aquí, y no en otro lugar donde entendí más o menos de que iba todo este juego, al que insistimos en llamar vida.

A lo mejor no es el momento, ni el texto adecuado, pero la economía y la política se filtran solas a través del papel… y sólo me provoca asco y pena, mucha pena. 

La tesitura no es fácil: España, y por ende Madrid, pasa por un escenario lo suficientemente tétrico como para plantearse una huida a gran escala, las empresas cierran, el desempleo aumenta, la incertidumbre no cesa, el consumo cae, la economía se contrae, y todo simplemente va a peor.

Pero sabéis, aun con todo esto Madrid es mi lugar, Madrid es donde me he hecho fuerte, Madrid es donde más he crecido como persona, donde he superado mis miedos, donde he enfrentado mi realidad, donde he tomado las decisiones más importantes de mi vida, Madrid es donde vivo, donde seguramente viviré, y lo más importante: Madrid es donde quiero estar. Y ningún disminuido reconvertido a político me va a arrebatar eso.

Yo vivo en España, en su capital, la ciudad de Madrid, y tal vez estaré aquí cuando los nerones se hayan ido de Roma y toque reconstruir la decadencia en la que nos sumieron. Sin duda los ciudadanos de este lugar estamos muy por encima de los que gobiernan, y seguramente seremos los que solucionemos todos estos problemas, pues una ciudad, un país, o una región no la hacen sus gobernantes, sino sus habitantes.

miércoles, 25 de abril de 2012

ESPAÑA, APARTA DE MÍ LA ESTUPIDEZ O, “A VECES ES MEJOR ENCENDER UN LANZALLAMAS QUE MALDECIR A LA OSCURIDAD”


Cualquiera que sepa un mínimo de literatura, dirá que mi originalidad con el título es desbordante, sin embargo para este pequeño texto creo que incluso el verdadero podría estar en sintonía. En cualquier caso, el título sólo es el gancho con el que pretendo haceros entrar en esta reflexión, y no hay que darle más importancia que esa. Dicha la primera justificación, creo que es momento de entrar en materia.
Visto el nivel de los debates populares, y constatado el presente y futuro de las tertulias políticas-económicas, me siento en la obligación de escribir unas cuantas líneas reflexivas sobre la situación social actual.
Al parecer desde finales de la edad media España ha estado sumida en un complejo de inferioridad, que a mi modesto entender no tiene razón de ser. Dicho por José María Pemán, mientras Europa se entregaba al reflexivo “ser o no ser” de Hamlet, España invertía su tiempo en autos sacramentales, sátiras afiladas y teatro documental, en otras palabras: mientras Europa reflexionaba sobre su ser, España se convertía en el Quijote y luchaba contra gigantes, en un rabioso intento de seguir siendo.
Pero no hay que olvidar que esa literatura que en su tiempo fue mal entendida y a lo mejor ninguneada por el resto de Europa, forma parte de uno de los momentos más grandes de la historia de la literatura universal: el siglo de oro español. Mientras lo español provocaba risas y cuchicheos en las tertulias de barrios bohemios fuera de España, aquí se trabajaba sobre unas líneas bastante claras, sobre un estilo que a fuerza de continuarse y no romper, dio sus frutos en la poesía, el teatro y la narrativa.
El señor José María Pemán se toma la libertad de hacer un símil entre el teatro español y la realidad española, símil que con humildad yo quisiera continuar.
España siempre ha sido diferente de Europa, aunque a su vez ha marcado decididamente una serie de pautas en la sociedad occidental. Primero fue la independencia de Estados Unidos, luego la revolución francesa, y después la “Pepa”, la constitución española de las cortes de Cádiz de 1812, cada uno de estos pasos han significado avances tremendos en las libertades sociales, y ahí estuvo España; con la notable diferencia que los dos primeros procesos llegaron a puerto, pero el tercero se truncó dramáticamente, seguido de un siglo perdido para la sociedad española, bañado de guerras y eternas luchas. Lo que no quita, que la Pepa haya sido imitada durante decenios.
Ciertamente, qué duda cabe que España ha estado y está allí, dónde la innovación y los avances sociales se requieren, dónde las cosas dependen de las personas y no de las grandes instituciones, así este país es y ha sido impulsado por sus diversas gentes y rica diversidad.
Otro punto que cabe reseñar, muy similar al de 1812, es la constitución de la segunda república española, donde las libertades sociales llegaron a cotas que el resto del mundo nunca hubiera soñado, y que fue reiterativamente copiada, hasta que el propio paso del tiempo, unos 50 años, la volvió caduca –cosa muy razonable-.
En resumen, y para abundar en la misma idea, España ha sido y seguramente será, un país en el que la cultura, el pensamiento y la investigación, han ido por delante del mundo, sirviendo de referencia –aunque en ocasiones no para ella-.
Por ello, y continuando con el símil, el país debe seguir con su camino, debe dejar de mirar sus puntos flacos, debe dejar de compararse con lo que no es, debe si es preciso volver a equivocarse, pero por la senda de lo que significa España, y no por caminos gastados, que sólo conducen a segundos, terceros y cuartos lugares. España tiene el compromiso de competir con ella misma; y lógicamente tiene la autoridad y el suficiente crédito para crear sendas nuevas que otros continúen.
Aquí trato de reivindicar el papel que este país ha tenido con la historia –invaluable-, y exhorto a sus gentes a retomar ese testigo, sin caer en nacionalismos fáciles y peligrosos, de los cuales –no cabe duda- hay que escapar.
La historia mira agazapada desde el futuro y es nuestro compromiso realizar los movimientos adecuados en el tablero de ajedrez, sin perder la perspectiva de lo que es   -o lo que debe ser- el camino español.
Como ya he dicho antes, debe ser un camino en el que se tiene que perder de vista las estrategias caducas, y nos debemos concentrar, en la cultura, el conocimiento, la formación, la educación, la innovación; en definitiva, tomar todas las disciplinas y elevarlas a la categoría de arte, sólo así responderemos al reto que tenemos por delante, al compromiso que estamos obligados a satisfacer con la historia.
Volviendo al asunto del complejo español: hay que reseñar, que este problema iniciaba su desaparición a través de una serie de triunfos internacionales del deporte español, sin embargo antes de conseguir nada –un triunfo o dos no dan la victoria en un asunto de tanta trascendencia, ni es suficiente descollar sólo en una cosa- y por otra parte como casi siempre en el caso español, sobrevino la crisis y rápidamente se dejó notar nuestro complejo extra-europeo.
Desde la armada invencible pasando por Francisco Franco, y hasta nuestros días, España ha sido diferente, ha sufrido distinta suerte y se ha forjado un carácter disímil del resto de europeos ¿pero eso es acaso malo?, ¿eso nos invalida?. Aunque estás preguntas deberían ser retóricas, la única respuesta válida es una negación rotunda, simplemente somos una nación diferente y rica en diversidad.
Algún jocoso amigo puede estar pensando en ciertos pasajes de la historia española, que según muchos pueden desvirtuar lo que se ha comentado hasta el momento: la conquista de américa, o la inquisición española.
El asunto de la inquisición es fácilmente desmontable: España tiene fama de haber tenido la inquisición más sangrienta y cruel, creencia extendida fundamentalmente porque fue la que más duró, hasta 1834, cuando organizaciones similares europeas, ya llevaban mucho tiempo disueltas; sin embargo para poner un ejemplo, en España el último ajusticiado fue en 1611, mientras que en Suiza fue en 1782, casi dos siglos después. Si nos remitimos a las cantidades, por ejemplo: en España fueron 300, cuando en Francia fueron 4000, o en Alemania 25000. Históricamente todos los países tienen por qué responder, pero ciertamente es injusta la fama que se ha extendido sobre “la inquisición española”.
El otro asunto que nuestro lector rápido y audaz podría utilizar para argüir que España no ha sido un referente en la historia o no lo debería ser, es la conquista de américa, o las indias occidentales. Para este asunto baste con analizar un solo punto: la comparación de antiguas colonias (en la actualidad) de España, Portugal, Francia y Reino Unido, los cuatro grandes países colonizadores.
Un ejemplo tremendamente claro es la isla de La Española, que comparten dos países caribeños: República Dominicana y Haití. Simplemente sobran las palabras, pues el primero a todas luces está mucho mejor que el segundo, tanto económicamente como en la gestión de los recursos naturales.
Otro claro ejemplo son las reservas estadounidenses de indios, mientras que en Latinoamérica, los indígenas son la población más abundante.
Del lado portugués, podríamos decir que se tuvo un modo de actuar muy parecido al español.
Con este texto tampoco voy a disculpar comportamientos que ciertamente han sido crueles, pero al parecer son actuaciones que la historia ha perdonado a otras naciones, pero no a la española, cuando no hace falta ser muy inteligente para ver que España, para la época y dentro de su contexto tuvo un comportamiento bastante razonable y humano.
Hay que entender que América iba a ser descubierta y conquistada, pero ese proceso podía haberse dado a la inglesa: aniquilación de la población local; a la francesa: explotación desmesurada de los recursos naturales, y esclavitud; o a la española o portuguesa: mezcla de dos culturas, con una clara dominación por parte de la europea.
A lo largo de la historia de la civilización occidental, España como el resto de países han cometido errores, pero ciertamente los españoles no son ni los más garrafales, ni lo más crueles. Como he recordado antes, España debe sacudirse del complejo, pues no tiene razón de ser.
Por citar momentos relevantes donde la sociedad española ha demostrado que tiene mucho que aportar, podemos decir: la generación del 98, el siglo de oro, la generación del 27, la del 36, los grandes pintores españoles o extranjeros adoptados por España, la constitución de las cortes de Cádiz, la constitución de la segunda república española, etc.
Llevando todo lo dicho a un plano económico, podemos decir que España está dispuesta a reinventarse, pero debe cambiar desde dentro, y no desde fuera, pues son rutas que otros ya han pisado, no son caminos auténticos, son senderos que nos llevarán a soluciones que a lo mejor a otros les han servido, pero que no necesariamente tienen que ver resultados en España. Hay suficientes economistas en este país como para buscar soluciones viables a nuestros problemas. Esta tierra es un lugar donde se pueden encontrar excelentes profesionales, desde la investigación o la arquitectura, hasta la ingeniería, la docencia, o las artes. Lo necesario es que entre todos pensemos soluciones a nuestros problemas, y que no las busquemos en otros países, pues por el sólo hecho de ser europeos, no quiere decir que tengan las respuestas. Debemos abandonar nuestro complejo extra-europeo y buscar las soluciones en nosotros mismos.
España ha sido, es, y debe seguir siendo una referencia solvente para resolver las cuestiones que atañen al ser humano, una luz en la penumbra de la caverna.

jueves, 22 de diciembre de 2011

CUANDO PIENSAS QUE SOY UN POETA

Cómo no soy un poeta:

Me gusta cuando hablas
porque estás más presente;
tu alma que parece
no se queda tranquila,
cuando veloz vuela
hacía la risa mía.

Me gusta cuando miras
con descaro y resuelta:
mi sexo arrugado,
y mi mente entreabierta.

Me gusta cuando lees,
mis poemas inquieta;
cuando con ellos ríes,
o te sientes adversa.

Me gusta cuando exiges
tu sitio en la acera:
cuando frunces el ceño,
y pierdes maneras.

Me gusta cuando gimes
con las piernas abiertas;
cuando tu sudor me alcanza
y se acaba la pena.

…Me gusta cuando
piensas que soy un poeta.

sábado, 27 de agosto de 2011

A VUELA VERSO


El humano verso:
se convierte
en un tapiz terso,
cuando nos revierte
su haz y su reverso,
que sonríe y se convierte
al contemplar el universo;
que se expande y se advierte
todo lo que yo disperso,
cuando el corazón se divierte
con el destino perverso.

sábado, 13 de agosto de 2011

EL ÁNGEL HUMANO


Entonces el cielo perdió su brillo y poco a poco la luz se volvió oscuridad, mientras bajaba El con un rayo en la mano izquierda y la desolación en la derecha. Sus pies gigantes hacían temblar la tierra a cada paso que daba, sus rayos mortales emergían de ojos y manos destruyendo todo aquello construido por el hombre.

Los humanos, que antes no se arrodillaban ante nada por su arrogancia, ahora caían sobre sus rodillas por dolor y enfermedad. Sólo duró pocos minutos, que parecieron años de devastación, años de miserias y sequías. Tan sólo en segundos, todo lo que había supuesto el orgullo humano, ya no estaba. No quedaba ni un sólo atisbo de tecnología, ni una edificación por sencilla que ésta fuera, sólo la tierra y muy pocos humanos... había que volver a empezar.

Las familias rotas lloraban por sus caídos, no hubo ni batalla, ni resistencia posible, sólo muerte y dolor, sólo sangre y destrucción.

Algunos dicen que el ser humano construyó una nave que llegó hasta las puertas de la casa de Dios, más allá de los planetas sólidos, y su enfado fue tal que envío a su creación más perfecta a la cripta de los destinos, donde el tiempo y el espacio son uno y la eternidad cobra su máximo sentido. Allí, su gentil vasallo fue transformado en horror, miedo, ira y destrucción, a la vez que era tele-transportado a las puertas del mundo de los humanos, para cumplir su misión.

No pasó por su mente más que el odio y la muerte, más que la sangre y la devastación, no pasó por su mente más que asolar todo lo que sus ojos alcanzaban a ver. Pero una vez que hubo terminado su tarea: su gesto se transformó, sus ojos volvieron a brillar, una luz empezó a emanar de su cuerpo, y viendo la desolación que había causado, simplemente cayó de rodillas pidiendo perdón. Lloró tantos días como estrellas se vieron esa noche en el firmamento, y tal fue la cantidad de lágrimas emanadas por sus ojos que saló el agua de los mares

Juró por su vida y su creador y, ante los pocos y maltrechos humanos que aun estaban en pie, que haría esa tierra suya levantando cada edificio y arando los campos para el sustento de todos. Juró convertirse en protector y mentor del planeta y la humanidad. Pero la ira de Dios no tardó en oírse y unas palabras retumbaron durante años por entre las montañas: -Luzbel!!!. Con este acto haz hecho tuya la desgracia de los humanos, con este acto no volverás a pisar jamás mi casa, ni volverás a compartir mesa con los tuyos. A partir de ahora ese será tu reino y caerás, igual que sus habitantes, en una profunda desgracia.

jueves, 11 de agosto de 2011

REALIDAD VS IMAGINACIÓN


La realidad es una proyección de la imaginación.

Todo lo que escribiré a partir de ahora en este texto, puede entenderse como una gran nota a pie de página de la primera línea.

Hace unos días discutía con un amigo sobre una nueva teoría (vamos a encasillarla como pseudo-científica) en la que se describe cómo podemos influir en los futuros posibles a través de nuestro pensamiento. Por ejemplo, en los juegos de azar más de uno puede haber comprobado que si se concentra lo suficiente para que salga un número determinado a los dados, éste sale. Hay infinidad de estudios sobre este asunto y todos vienen a decir que los aciertos superan el 70% de los ensayos. Un estudio muy interesante dejaba a los sujetos sin comer, y sólo se les proporcionaba alimento si conseguían sacar tal o cual número a los dados, parece que la motivación es fundamental para que funcione, pues los estudiados iban afinando sus aciertos según pasaban los días y el hambre apremiaba.

Pero volvamos a nuestro estudio inicial; pues el científico que sustenta esta teoría afirma que teniendo una mente muy positiva somos capaces de alejar lo negativo, y por ende lo que puede salir mal en nuestras vidas cotidianas –más que una tesis científica, parece sabiduría popular-; pero antes de empezar a despotricar, detengámonos un momento y quitemos de nuestra mente todo aquello que la CIENCIA (con mayúsculas) nos ha enseñado desde que nacemos.

¿Acaso no es necesario pensar o imaginar algo antes de hacerlo?. El viaje a la Luna se dio porque la humanidad llevaba miles de años queriendo llegar. El coche se inventó porque alguien tuvo inicialmente la idea; de la misma forma ocurre con absolutamente todo, por ello Kant dijo que las manos eran el cerebro exterior, o sea, la parte de la mente que ejecutaba lo que ella pensaba. En definitiva, si a nadie se le ocurre, no se hace.

Desde este punto de vista queda muy patente que nuestro pensamiento influye decisivamente en la realidad cotidiana. Sin embargo, dándole vueltas a esto, se me ocurrió que tal vez todo es lo mismo: la realidad y la imaginación. La imaginación como lo verdadero, y la realidad como un reflejo o proyección de ésta. Pues claramente es lo que se desprende del análisis anterior.

Así pues en los vastos mundos literarios tendríamos personajes y situaciones que nos sorprenderían en la “realidad”. Pero cuidado, porque todos hemos sentido cuando el aire nos toca la cara revolviendo nuestra cabellera hasta el límite, leyendo alguna novela de aventuras; o quién no ha blandido una gran espada de acero franco para enfrentarse contra el enemigo, en una novela caballeresca; o el olor de una flor; o una lluvia incesante que cala hasta los huesos y encoje al más pintado; o un pánico de pesadilla, con el terror; ¿quién no se ha bañado en el Mississippi junto a Tom Sawyer?; y ¿quién no ha sufrido con Phileas Fogg para dar la vuelta al mundo en 80 días?. Al parecer todos hemos vivido aventuras sin par en nuestra mente.

Puestos a elegir, yo a partir de ahora mismo decido vivir en la fantasía, que todo indica, es el mundo más verídico. Creo que a lo mejor nuestra confusión llega cuando decidimos que lo real es lo tangible... pero y la llamada realidad virtual... aquello no es tangible, y sin embargo le llamamos realidad. Por ejemplo, hoy publico este texto de forma virtual, pues lo subo en el blog, en facebook y en twitter, y todos vosotros lo podréis leer; por si fuera poco, lo escribo en un ordenador. ¿Quién puede decir que este texto no existe?. El texto existe, pero no es tangible... nuestro pensamiento también.

En los tiempos que corren, hay personas que trabajan a través de la red, conocen gente a través de la red, juegan a través de la red, e incluso se casan a través de la red... quién puede decir lo que es real o no hoy en día. Resulta complicado y atrevido dar una valoración sobre este asunto.

En cualquier caso, como somos seres libres decidimos qué es lo más real para nosotros. Como yo soy muy cómodo iré decidiendo según vea las situaciones, por el momento tomaré un té junto a Poirot y esta noche esperaré un cuento de Scheherazade.