Cómo no soy un poeta:
Me gusta cuando hablas
porque estás más presente;
tu alma que parece
no se queda tranquila,
cuando veloz vuela
hacía la risa mía.
Me gusta cuando miras
con descaro y resuelta:
mi sexo arrugado,
y mi mente entreabierta.
Me gusta cuando lees,
mis poemas inquieta;
cuando con ellos ríes,
o te sientes adversa.
Me gusta cuando exiges
tu sitio en la acera:
cuando frunces el ceño,
y pierdes maneras.
Me gusta cuando gimes
con las piernas abiertas;
cuando tu sudor me alcanza
y se acaba la pena.
…Me gusta cuando
piensas que soy un poeta.
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