La literatura, mis deseos de
libertad y –en gran parte- la vida misma han condicionado cada una de mis decisiones
y han motivado mis movimientos. Tal vez cuestiones muy parecidas también
condicionaron los vientos de mis padres y abuelos. Es posible que ahí radique
todo, somos nosotros mismos más la suma de nuestros antepasados.
Yo nací en Perú, y no tengo ni
idea de qué planetas se conjugaban en ese momento para que mi alma -sin duda un
poco más vieja- entrara en aquel cuerpo un quince de diciembre de hace ya unos
treinta y cuatro años. El asunto es que así fue y alguna razón –que yo también
desconozco- habría para ello.
He vivido en tres países diferentes,
he pasado por alrededor de quince mudanzas, por unos siete colegios y unas
cinco ciudades, siendo la última de estas Madrid. Sé que tampoco es demasiado,
pero lo cierto es que sin duda no es poco.
El caso es que en Madrid encontré
mi lugar en el mundo, un sitio que durante mi niñez y mi adolescencia sin duda
se ausentó, pues hasta no vivir en Madrid jamás sentí un sentimiento de
pertenencia a un lugar; y no es que mi vida hasta entonces hubiera sido
sedentaria. Sin embargo fue aquí, y no en otro lugar donde entendí más o menos
de que iba todo este juego, al que insistimos en llamar vida.
A lo mejor no es el momento, ni
el texto adecuado, pero la economía y la política se filtran solas a través del
papel… y sólo me provoca asco y pena, mucha pena.
La tesitura no es fácil: España,
y por ende Madrid, pasa por un escenario lo suficientemente tétrico como para
plantearse una huida a gran escala, las empresas cierran, el desempleo aumenta,
la incertidumbre no cesa, el consumo cae, la economía se contrae, y todo
simplemente va a peor.
Pero sabéis, aun con todo esto
Madrid es mi lugar, Madrid es donde me he hecho fuerte, Madrid es donde más he
crecido como persona, donde he superado mis miedos, donde he enfrentado mi
realidad, donde he tomado las decisiones más importantes de mi vida, Madrid es
donde vivo, donde seguramente viviré, y lo más importante: Madrid es donde
quiero estar. Y ningún disminuido reconvertido a político me va a arrebatar eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario